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Descifrando el Misterio de los Moai: Las Estatuas de la Isla de Pascua

Son el legado arqueológico mas visible e impresionante de Isla de Pascua. Todos conocemos Rapa Nui por sus grandes e imponentes estatuas construidas con piedra volcánica, pero ¿qué son realmente estos monumentos? ¿Qué representan y cómo fueron construidos? Revisa junto a nosotros la más completa historia de los famosos Moai.

Los Moai son gigantescas estatuas de piedra construidas por los nativos de Isla de Pascua. Son la expresión cultural más grande de los habitantes de esta isla y un fiel reflejo hasta el día de hoy su cultura y tradiciones.



Para entender qué representan estos gigantes de piedra es necesario recurrir a al idioma nativo y a su nombre original. En el idioma rapanui los Moai sellaman Moai Aringa Ora. ¿Qué significa esto? La traducción exacta es “el rostro vivo de nuestros ancestros”.

Tal como su nombre lo dice, los moai fueron construidos con el fin de recordar y preservar la energía de los nativos que habían muerto. Esto era muy importante para ellos que creían que los no vivos poseían una energía llamada “mana” con la cual controlaban y protegían a la tribu y controlaban las cosechas, cultivos y animales. Los moai canalizaban la energía (el mana) y lo atraían a tierra.

No se puede asegurar con certeza, pero según diversos estudios el arte de esculpir rocas lo trajeron los primeros pobladores polinesios. Recuerden que Isla de Pascua era una isla inhabitada, pero nativos de otras islas cercanas (los polinesios) la encontraron y colonizaron. Bien, habrían sido estos mismos nativos quienes introdujeron esta cultura.



Una de las pruebas que confirma esta teoría, es un texto tallado en roca que habla de la primera expedición hacia isla de pascua. El relato encontrado menciona al rey Hotu Matu’a (el rey que encabezó la expedición desde la isla Hiva), y su preocupación por regresar a su tierra nativa en busca de una escultura de piedra y que sería importante en la nueva isla a la que se dirigían.

Otro indicio clave son los monumentos existentes en islas aledaneas de la polinesia (islas Marquesas y, Tahiti), en donde se han encontrado esculturas similares a los moai y de las que muchos creen los primeros habitantes de la isla se inspiraron.

Existen dos tipos de materiales con los que se construyeron los moai. Revisemos cada uno a continuación.

En una primera etapa y tras la reciente llegada a la isla, los nativos utilizaban 3 distintas piedras volcánicas para construir los gigantescos moais. Dada la alta cantidad de volcanes en la isla, era muy fácil encontrarlas y usarla para tallar estos monumentos.
  • Escoria roja: piedra volcánica rojiza
  • Basalto: piedra volcánica de color negro verdoso
  • Traquita: piedra volcánica de color gris

Pasado algunos años desde su llegada a la isla, un grupo de nativos encontró el famoso volcán Rano Raraku. Ahí descubrieron una piedra única, que sólo se daba en ese lugar y que serviría luego para la construcción de los moai que vemos y conocemos hoy en la isla.

Esa piedra, famosa hasta el día de hoy, es la llamada Toba Lapilli. Tiene un color amarillo grisáceo y cuenta con incrustaciones de basalto. Su composición es de un material mucho más dósil y blando, lo que facilitó y masificó la construcción esculturas en toda la isla.

Sobre este material, es importante recalcar era de muy difícil acceso. Se encontraba sólo en el volcán y los habitantes de Isla de Pascua debían hacer esfuerzos enormes para mover luego las esculturas.

Lo primero que deben saber es que los moai eran tallados directamente desde la roca. Los nativos encontraban una de las piedras mencionadas en el punto anterior y ahí mismo se ponían a esculpir y a trabajar.



El tallado comenzaba por los lados (donde están los brazos de los moai) y se iba de a poco moviendo hacia el frente, donde se encuentra la gran cabeza. Una vez terminada la forma, pasaban a trabajar los detalles del rostro y terminaban con la cuenca de los ojos.

Terminada la figura venía una de las partes más difíciles: tallar la roca para desprender la estatua y luego moverla desde el volcán hasta el hoyo donde la enterrarían (cavaban grandes hoyos donde iba enterrada la mitad del cuerpo con el fin de que se mantuvieran de pie).

Para lograr este perfecto trabajo, talladores de rapanui utilizaban cinceles hechos de roca volcánica, ya sea de basalto u obsidiana.



No hay datos exactos, pero las aproximaciones estiman que un equipo de escultores podía tardar hasta 2 años en terminar un moai según el tamaño de la piedra que estuvieran trabajando.

Uno de los tantos misterios que aún nadie ha podido resolver, es por qué trabajaban las estatuas directamente en las piedras, en vez de sacar los bloques, moverlos al lugar donde los pararían y ahí esculpirlos más cómodamente.

Ya sabemos cómo los tallaban y también que debían moverlos luego a su lugar de destino, pero ¿cómo lograban estos nativos isleños trasladar a estos gigantes de piedra? Aquí no hay una verdad absoluta, sólo teorías que buscan responder este gran misterio. Analicemos cada una a continuación.

La Caminata. Es una de las teorías más aceptadas hasta el día de hoy. Diversos experimentos muestran que amarrando cuerdas desde la cabeza del moai y con grupos de nativo a la izquierda y derecha tirando de estas cuerdas, lograban mover a pasos muy cortos esta estatua gigante.



Si bien los experimentos han dado resultado, el esfuerzo requerido es enorme y el trabajo muy lento considerando las grandes distancias que debían recorrer para ponerlo en la posición final.

El trineo es otro de los experimentos más aceptados por la comunidad científica, consiste el trasladar a los moai acostados sobre una plataforma de madera amarrada con cuerdas vegetales para que nos isleños la puedan empujar. La madera que sostiene a las estatuas estaría sobre un grupo de troncos que funcionarían como “ruedas” y que facilitarían el desplazamiento.

Hay muchas posibilidades de que esta teoría sea factible, pero nada certero ni tampoco ninguna prueba que lo demuestre 100%.

Ya conocemos las posibles teorías de su movimiento, pero ¿cómo lograron enterrarlos en esos gigantescos hoyos que los mantenían de pie y en su posición? Otro gran misterio, pero que tiene un experimento bastante factible.

Las pruebas muestran que era posible acumular rocas debajo de los moai para que de a poco se formara una rampa que los fuera levantando hasta quedar en posición vertical y dentro del agujero que habían cavado.



En la actualidad se han contado más de 900 moais en todo Isla de Pascua. Dentro de este conteo se incluyen a los que no están terminados y también a los que han sufrido deterioro ya sea por el paso del tiempo o por las guerras internas que sufrieron los nativos hace cientos de años.

El mayor porcentaje (más de 400 moais) se encuentran en la base del volcán Rano Raraku. Como ya contamos más arriba, la piedra utilizada para tallar estas esculturas provenían de ese volcán, y muchos quedaron ahí cerca sin llegar a su destino.

Otros 280 aproximadamente se encuentran en los Ahu. ¿Se han fijado en esos moais que están completamente de pie (no tienen el cuerpo enterrado) y que están sobre una plataforma de piedras? Bien, esa plataforma de piedra es el famoso Ahu.

Los Ahu y los moais son quizás las imagen más imponente de estas estatuas rocosas. Es increíble verlos alineados uno al otro y de forma tan imponente (ver imagen referencial a continuación).

El resto de moais están dispersos en la isla, y es muy probable que hayan sido abandonados en el camino mientras eran trasladados. Sobre estos moais abandonados, muchos parecen estar incompletos y aún se desconoce por qué se diferencian tanto del trabajo terminado que representan los que están sobre los Ahu.



Los Ahu toman mucha importancia cuando hablamos de los moai y de la cultura de Isla de Pascua. Los Ahu eran plataformas ceremoniales donde se rendían los más importantes cultos para los ancestros.

Recordemos que los nativos de la isla creían fuertemente en el poder de sus ancestros que morían y para recordarlos y lograr que los protegieran, creaban estas plataformas ceremoniales (los Ahu) y levantaban ahí uno o más moais.

Estas bases de piedra canalizaban la energía de los ancestros muertos y se las transmitían a los moais para que estas estatuas protegieran luego a su familia y la isla.




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