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La misteriosa transmisión de la estación de radio UVB-76


UVB 76 es una estación de radio rusa.  A la estación se la conoce como The Buzzer, o “El timbre” o “El zumbido”. Transmite en una frecuencia de 4625 khz, las 24 hs. del día, de forma ininterrumpida hace aproximadamente 40 años. Emite un zumbido repetido a un promedio de 25 pulsos por minuto; un minuto antes de cada hora, las pulsaciones cambian a un tono continuo, que termina a la hora en punto y luego todo vuelve a empezar.

A veces, se han escuchado conversaciones lejanas y otros ruidos desde atrás del micrófono, lo que quiere decir que el zumbido no se genera internamente sino que se transmite con un dispositivo colocado detrás del micrófono en directo, y que está siempre abierto. También es posible que alguien active el micrófono accidentalmente, como en el caso del 3 de noviembre de 2001, cuando se escuchó una conversación en ruso entre dos personas: primero se aprecia la voz de un hombre diciendo “Soy el 143 no recibo el oscilador” seguida de la voz de una mujer alegando que “Eso viene de la sala de operaciones“. Curiosamente, esas mismas voces volvieron a aparecer realizando una cuenta del 1 al 10 en varias ocasiones.



El 3 de diciembre de 2002, en el horario de mantenimiento: 7:00 – 7:50 UTC, se pudo escuchar una voz masculina probar el micrófono. Ocho años más tarde, el 2 de septiembre de 2010 se pudo escuchar varias veces un fragmento del Lago de los cisnes de Chaikovski.

El 7 de septiembre de 2010, la emisora cambió de nombre, pasó de llamarse UVB-76 a MDZhB (Mijail Dimitri Zhenia Boris) a lo que luego siguió uno de los tantos mensajes enigmáticos:

 “0-4-9-7-9 D-R-E-N-D-O-U-T 19-76-28-09 T-E-R-E-N-S-K-I” y continuaron los zumbidos.

La radio ha sido y aun es parte de polémicas y debates ya que no se conoce el origen ni la razón de la estación de radio. Actualmente el gobierno ruso dice que la estación esta fuera de uso. Sin embargo la radio sigue emitiendo los pulsos. Son muchas las teorías que se construyen alrededor de la radio, desde teorías que dicen que los pulsos son mensajes cifrados para espías, así como también se habla de un mecanismo de defensa nuclear creado por la URSS donde si la radio dejase de emitir los pulsos se activaría un bombardeo a objetivos preestablecidos, hasta que los sonidos emitidos son enviados al espacio exterior.

El transmisor de la estación estaba ubicado en Povarovo, Rusia, el cual estaba a medio camino entre Zelenograd y Solnechnogorsk a unos 40 km de Moscú y a 10 km al Norte de Zvenigorod. La localización y el indicativo de llamada eran totalmente desconocidos hasta la primera transmisión de voz en 1997.

La estación emplea unos transmisores Molniya-2M (PKM-15) Molniya-3 (PKM-20) y un Viaz-M2 como transmisor de seguridad. También usa una antena dipolo horizontal VGDSh h ? 20 m

Versión online: http://uvb-76.net/



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Polifagia, El Caso Tarrare: El Hombre Con Hambre Interminable.



La polifagia no es una isla de antropófagos en la Polinesia, sino un trastorno físico que implica un incremento anormal del apetito, asociado con frecuencia a ciertos tipos de diabetes, hipertiroidismo, bulimia y otras 

En años recientes, el término ha adquirido otras connotaciones debido a las competencias televisadas de consumo de grandes cantidades de alimentos, como perros calientes, pizzas o hamburguesas, pero ninguno de los participantes se compara con el polífago más famoso de la historia.

Tarrare nació durante la década de 1770 en el seno de una familia campesina francesa que vivía en las cercanías de Lyon. Desde muy joven su falta de saciedad se hizo notable, pues se decía que podía comerse hasta la cuarta parte de una vaca y seguir con hambre, y llegó hasta el punto de comerse el césped alrededor de la casa familiar, de la que finalmente fue expulsado.

Tarrare se unió a los bandidos y salteadores de camino, dedicándose a robar todo cuanto pudiese comerse, hasta que fue descubierto por un vendedor charlatán que lo empleó como acto introductorio a su venta de medicinas dudosas. En ese acto comía piedras, canastas de manzanas y hasta animales vivos, como gatos y ratas. Esta dieta le provocó una obstrucción intestinal y lo llevó a un primer viaje al hospital.

Al recuperarse, ya en plena efervescencia de la Revolución francesa, se unió al ejército, donde se convirtió en un problema para la logística, ya que era capaz de comerse las raciones de quince soldados y continuar hambriento.



Volvió a ser hospitalizado debido a un sentimiento de fatiga crónica y fue cuando los  médicos comenzaron a estudiar la polifagia de Tarrare, y a experimentar hasta dónde podía llegar. Se dice que llegó a tragarse una anguila viva, sin masticarla, a beber sangre de los heridos y comerse las cataplasmas, y finalmente, tras la misteriosa desaparición de un bebé, lo sacaron del hospital y de la milicia.

Tarrare no fue el único caso registrado de polifagia durante ese período. Se sabe de un soldado polaco que se pasó a los franceses y que luego fue capturado por los ingleses, Charles Domery (o Domerz), que llegó a comerse 178 gatos en un año y devoró la pierna perdida por un compañero debido a un cañonazo.



También se cuenta que mientras fue prisionero de los ingleses se comió más de veinte ratas y varias velas, pero su caso no está tan documentado como el de Tarrare.

Tarrare era un hombre de estatura mediana y delgado, pesaba alrededor de 50 kg, y los que lo conocieron decían que olía terriblemente mal, incluso a veinte pasos de distancia. Tras pasar unos años en el anonimato, apareció en un hospital de Versalles en 1798 manifestando fuertes dolores abdominales. Él creía que la causa de su malestar residía en un tenedor de plata que se había tragado, pero se le diagnosticó una tuberculosis en fase terminal y, después de una terrible diarrea, finalmente murió.

La autopsia reveló una deformación de la amígdala, una parte del cerebro, que podría ser la causa de su hambre insaciable, y un esófago inusualmente grande. El hedor de la descomposición era tal que los médicos no pudieron seguir examinándolo y se enterró rápidamente el cadáver.

A pesar de su fama en la historia no quedó el registro de su verdadero nombre, algunos historiadores han especulado con que el origen del apodo podría estar en una expresión de la época, “Bom-bom tarrare!”, usada cuando había una gran explosión y con la que aludían a las terribles flatulencias del campesino y soldado. Si es así sería el primer caso en que un nombre inspirado en esta función orgánica alcanza tales dimensiones históricas, dignas del hambre insaciable de Tarrare.


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Síndrome de Cotard o del muerto Viviente


Ha sido descrita como una enfermedad psiquiátrica, relacionada con la hipocondria. Los afectados son personas disfuncionales, incapaces de iniciar y mantener una relación social con alguien más, creen firmemente haber fallecido, sufrir putrefacción de los órganos o simplemente no existir.

Esta enfermedad recibe su nombre de Jules Cotard, neurólogo francés quien fue el primero en reconocerla como una entidad y describirla como le délire de négation en París 1880.

Cotard en inicio describió el caso de una paciente a la que dio el apodo de Mademoiselle X, quien negaba la existencia de seres superiores (Dios y diablo), así como de diversas partes de su cuerpo, creía que estaba eternamente condenada y que no podría morir una muerte natural.



Los pacientes llegan a creer que sus órganos internos se encuentran paralizados o disfuncionales, (por ejemplo su corazón no late) e incluso que se están pudriendo, llegando a presentar algunos alucinaciones olfativas que confirman su delirio.

En sus formas más complejas el paciente llega a defender la idea de que en realidad él mismo está muerto e incluso que han fallecido personas allegadas a él.

Aunque es un delirio típico de las depresiones más graves (psicóticas o delirantes) se puede ver en otras enfermedades mentales severas (demencia con síntomas psicóticos, esquizofrenia, psicosis por complicaciones médicas, post-traumáticas o a tóxicos).
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La OUIJA: Reglas para Jugar

Regla # 1 “Nunca preguntes cuando te vas a morir”

Hay 3 posibles razones de porque no deberías preguntar sobre tu muerte.

1) Muchos espíritus y demonios son mentirosos, ellos podrían inventar una fecha, pero el peligro es que te puedes sugestionar y causar inconscientemente tu muerte.

2) Si te tocó hablar con un demonio o un espíritu malo y no tiene el poder suficiente de leer el futuro, el podría darte una fecha y acertar, pues el mismo podría provocar tu muerte el día “adivinado”.

3) Incluso si te dijeran la verdad, puede que la respuesta no te vaya a gustar.

A veces es mejor no buscar algunas respuestas, porque las puedes encontrar…



Regla # 2 “Nunca juegues Ouija en un cementerio”

Cuando se juega en un cementerio, puede haber cientos de almas interesadas en comunicarse con los jugadores, tal vez la mayoría serán espíritus inofensivos pero también habrá los espíritus enojados por estar muertos, y no creo que un lugar lleno de tumbas, en medio de la nada en la oscuridad de la noche, sea el mejor escenario para hablar con algún espíritu malo.

Algunos pueden pensar que lo más probable es que les toque un espíritu bueno, y es verdad, pero aunque te toque alguna entidad genuina no te exenta de que más tarde llegue alguno con siniestras intenciones, y es que en el mundo de los espíritus hay jerarquías, los malos tienen más poder y experiencia ya que probablemente han estado atrapados por muchos años en el limbo, por lo que pueden quitar a los espíritus buenos o menos fuertes de la Ouija a su antojo.

En mi experiencia me tocó hablar con un espíritu que fue un asesino pero con nosotros era buena onda, nos adivinó fechas futuras y situaciones por venir, por la fluidez que movía el apuntador de la Ouija nos dimos cuenta que era uno de los veteranos, pero no fue suficiente para que en medio de la platica se fuera sin aviso alguno al “Adiós” y después de un viento helado, nos saludó alguien más poderoso que el, un demonio.



Regla # 3 “Nunca te vayas sin despedirte y sin que el espíritu se despida”

Muchas veces nos cansamos de jugar, o nos dio miedo algo que dijo o hizo el espíritu de la Ouija, y por instinto dejamos de jugar sin despedirnos, pero es un error que puede convertirse en uno muy grave, ya que dejas la posibilidad de que el espíritu se quede en la tabla o peor aún, que sea liberado, ya que al no haber una despedida, el portal que se abrió no se cierra y es cuando los espíritus llevan la delantera.

Realmente esto no tiene mucha ciencia, simplemente cuando no se quiera jugar, háganle saber al espíritu que ya se tienen que ir y agradézcanle por su tiempo si es que fue uno amable, si el espíritu dice que no se quiere ir y no dirige el apuntador hasta donde viene “Adiós”, ustedes deben insistir firmemente, si no funciona y ven que el apuntador esta dando vueltas y vueltas como haciendo berrinche, le van a tener que decir cosas hirientes y maldiciones al espíritu, pero principalmente hacerle saber que Dios esta con ustedes, cuyo poder es infinitamente más grande que el del espíritu, ya sea que se vaya de una manera pacifica o un poco más complicada, el espíritu siempre se va, el no tiene el poder de quedarse si no se lo permiten.



Regla # 4 “Nunca hay que jugar solo Ouija”

No todos los espíritus son malos pero puede tocar la mala suerte que llegue uno de ellos, aun así aunque ellos tengan deseos por poseerte no lo pueden hacer de buenas a primeras… no es fácil ser poseído pero si es posible. En palabras coloquiales, primero debe haber una real conexión entre la persona y el espíritu, el espíritu se hace su amigo, le hace favores y es muy amigable por un tiempo (hasta que la persona confía plenamente en el), después de que ya se le dio poder, toda esa amabilidad se convierte en hostilidad, ahora el espíritu tiene la fuerza suficiente para ser autónomo (ya no necesita que la persona juegue), es cuando empieza a aterrorizar al jugador, ya sea mediante apariciones, destrozos, daños físicos a la persona y/o cualquier tipo de manifestación, cuya intención es dañar la fe de la persona y llenarla de energía negativa para concluir su objetivo inicial… la posesión.

Ahora ya sabemos como ocurre una posesión, ¿pero que tiene que ver con jugar solo o no? El espíritu maligno no esta interesado en grupos donde hay mas de una persona ya que no puede lograr una conexión real con una, ellos tienden a buscar personas que estén jugando individualmente para poder tener un real acercamiento con alguien, por eso mismo la recomendación de jugar acompañado, además que es más divertido, nada como el miedo compartido.



Regla # 5 “Si dice ser un familiar o conocido tuyo, realiza cuestionario”

Muchas veces llegan a la tabla espíritus de personas que conociste y ya no están con nosotros, pueden venir por diferentes razones: Dar avisos, no están descansando en paz o simplemente por una visita express.

En ocasiones puede ser real pero otras no, por eso es importante realizarles un cuestionario con preguntas que solo esa persona sabría, si acierta la mayoría de las preguntas probablemente sea la persona que conoces, no olvides que también hay que tomar en cuenta la forma en que se comunica, si vez que dice palabras, expresiones o cualquier cosa que el conocido fallecido no hubiera dicho en vida, probablemente sea un impostor. Es importante tomar en cuenta todos los detalles, porque a veces los espíritus impostores pueden ser asertivos e inteligentes a la hora de fingir ser alguien más. Te corresponderá a ti determinar si realmente es o no es el espíritu que dice ser.



Regla # 6 “Tener un kit de protección”

Probablemente nunca lo vayas a necesitar ya que las sesiones de Ouija jugadas responsablemente terminan en una experiencia divertida y diferente, pero existe la posibilidad que el juego se ponga un poco feo. Es por eso que recomiendo tener un Kit preventivo, el cual es el siguiente:

Crucifijo: Atormenta a cualquier espíritu maligno o demonio, les recuerda la derrota en el Calvario y el triunfo de Dios, les recuerda que El será su Juez en el Juicio Final.

Agua bendita: El demonio incluso puede entrar perfectamente en una iglesia, sus muros no le contienen, el suelo sagrado no le refrena. Sin embargo el agua bendita si que lo aleja.

Reliquias de los Santos: Atormentan a los demonios porque están llenas de la unción espiritual de los santos.

Biblia: La palabra de Dios condena a Satanás y todas sus obras.

Rosario: Cuando es nombrada la Virgen María, los exorcistas perciben cómo los demonios se enfurecen enormemente al tener que enfrentarse a la Madre de Dios.

Cruz de San Benito: La Medalla de San Benito es un sacramental reconocido por la Iglesia con un gran poder de exorcismo.

No es necesario que tengas el Kit completo, con que tengas uno o algunos de los objetos mencionados debe bastar, no es necesario que lo tengas en el mismo cuarto de la sesión o enfrente de la Ouija, ya que puede intimidar a cualquier espíritu antes de que venga a jugar. Recuerda que la Ouija no es la única manera de que un espíritu malvado o un demonio puede llegar a tu vida, independientemente juegues Ouija o no, siempre es bueno tener un arsenal contra el diablo.



Regla # 7 “Nunca retes a un espíritu, te podría sorprender...”

Muchas veces cuando en las sesiones de Ouija, no falta el valiente que no cree, que quiere poner a prueba al espíritu, y no es que el espíritu se ofenda si quieren alguna demostración de su poder, pero como para todo hay modos, pedirle a un espíritu una señal o cualquier manifestación para poner un poco de emoción a la noche de una forma amable esta bien (aunque pedir señales no es lo más recomendable), pero si se lo propones como un reto, de una manera incrédula o déspota, probablemente no te va gustar su respuesta, y no me refiero precisamente a la respuesta que escriba en el tablero…

¿Por qué les aconsejo eso? Por historias que me han contado y por experiencia propia… He jugado muchas veces y el 80% ha sido muy divertido y emocionante, pero el otro 20% no ha sido tan grato; Una noche precisamente el error que cometió uno de los miembros de la sesión, fue el retar al espíritu, en un principio el espíritu no quiso dar una señal, después esta persona condicionó al espíritu a que si no daba una señal, era porque era un espíritu achichincle, pero el espíritu tampoco la dio, fue entonces cuando nuestro amigo le dice al espíritu: ah eres un espíritu estúpido (realmente dijo una palabra mucho más grosera), fue entonces que dio la señal, pero después de que nuestro amigo le habló tan mal ya no sentimos tan agradable esa manifestación, pues el fantasma decidió apagar la luz de toda la casa, no regresó la luz hasta que mi amigo le pidió una disculpa.


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“El Encierro”, el Sádico y Macabro Caso de Sylvia Likens

El 26 de octubre de 1965, fue encontrado sin vida el cuerpo desnutrido, torturado y violado de Sylvia Likens. Una joven de 16 años, la tercera hija de Lester y Bertha “Betty” Likens, unos padres disfuncionales y con problemas económicos que, en junio de 1965, decidieron dejarla junto con su hermana pequeña Jennifer, al cuidado de una ama de casa llamada Gertrude Baniszewski, quien criaba a sus 7 hijos (de distintos y fracasados, matrimonios) y a quien habían conocido pocos días antes en la Iglesia.

Sylvia era una muchacha callada y agradable a la que todos querían, que además ayudaba fregando los platos y planchando. Su hermana Jennifer también era muy callada, y había nacido con una pierna encogida, que había ido avanzando hasta llegar a poliomielitis. A pesar de su discapacidad, se las arreglaba para bailar y montar en patineta, y llevar la vida normal de una niña de su edad. Sus padres pagaron a Baniszewski unos muy necesitados 20 dólares a la semana por cuidar de las niñas, y quedaron convencidos de que Gertrude cuidaría de Sylvia y Jenny como dos más de sus hijos.

Encabezados de los periódicos ssobre Sylvia Linkens
Gertrude Baniszewski pasó una vida de carencias materiales y emocionales. Su padre murió cuando ella tenía once años, dejando a su madre con seis niños para criar. Cinco años más tarde, a los dieciséis, Gertrude dejó el colegio y se casó con John Baniszewski, de dieciocho años. Tuvo cuatro hijos. Ella y John se divorciaron luego de diez años de relación.

Ella se casó de nuevo, esta vez con Ed Gutherie, pero esta unión sólo duró tres meses. Gertrude se dio cuenta de que había cometido un error. Luego cometió uno más grande: se volvió a casar nuevamente con su primer marido, John, y tuvo dos hijos más antes de divorciarse de él por segunda vez en 1963.

Nunca acostumbrada a estar sola, Gertrude se mudó con Dennis Lee Wright y, prontamente, dio a luz al niño número siete antes de que Dennis se fuera. Durante esta serie de embarazos, Gertrude también tuvo seis abortos.





Para 1965, Gertrude tenía treinta y siete años y se veía como una persona de sesenta. Fumaba sin parar, bebía constantemente, sufría de asma y tenía una serie de achaques. Su única entrada económica consistía en lo que podía extraer de los padres de sus hijos. Para completar sus gastos, planchaba ropa a encargo.

Un día, dos desconocidos llamados Betty y Lester Likens le pidieron a Gertrude que cuidara de sus dos hijas mientras ellos trabajan para un circo en Florida. Las dos niñas ya conocían a los hijos de Gertrude: los habían visto a la salida de la iglesia. Los padres le ofrecieron veinte dólares a la semana y Gertrude aceptó.

En el verano de 1965, Sylvia de dieciséis años, y Jenny de quince, se mudaron con Gertrude y sus hijos al 3850 de East New York St., en la pacífica ciudad de Indianápolis, Indiana.

La primera semana en la casa de Gertrude no ocurrió nada fuera de lo normal. Las dos chicas Likens parecían llevarse bien con los chicos Baniszewski.

Imagen de la película The Girl Next Door (2007) basado en la vida de Sylvia Likens

Siete días después de que las niñas llegaran a la casa de Gertrude, el cheque prometido por los padres se retrasó. Gertrude sin mediar palabras, les dijo: “Bien, perras, he cuidado de ustedes durante una semana por nada”; acto seguido, las llevó al sótano y las azotó con un cinturón. Jenny no aguantó el castigo y Sylvia se ofreció para que a ella le tocara también el castigo de su hermana; Gertrude accedió. Al día siguiente, llegó un sobre con los veinte dólares por correo; se había retrasado por una confusión del cartero.

Dos días más tarde, los Likens se tomaron un tiempo libre del empleo en el circo para pasar por la residencia de los Baniszewski para ver cómo estaban sus hijas. Por temor, las jóvenes no se quejaron ni contaron lo sucedido. Todo parecía estar bien, así que los Likens se regresaron tranquilos y convencidos de que todo estaba bien.

Poco a poco fueron pasando los días en aparente calma, hasta que por alguna razón Gertrude se convenció de que Sylvia estaba pasando demasiado tiempo en la tienda de alimentos. Sylvia trató de explicarle que había encontrado unas botellas de refresco vacías y estaba devolviéndolas para ganar un poco de dinero extra. Gertrude no quería oírla. Decidió castigar a Sylvia pegándole con una paleta. La paleta tenía un espesor de casi un centímetro.

Luego de esa primera vez, Sylvia siempre era culpada por romper las reglas de la casa. Cuando Gertrude se cansaba de sufrir de asma, ponía a su hija mayor, Paula como encargada de la paleta. Paula, una obesa chica de ochenta kilos, amaba su nuevo poder. Ella le aplicaba la paleta a Sylvia una buena cantidad de veces.

A medida que avanzaba el verano, parecía que para Gertrude todas las desgracias del mundo eran culpa de Sylvia. A la hora de la cena, en la mesa, Sylvia generalmente no recibía comida. Se le obligaba a observar cómo comían los otros. A veces, su hermana Jenny robaba un poco de pan para ella, pero era tanto el temor que sentía hacia Gertrude que nunca se atrevió a desafiarla.

Gertrude Baniszewski

 Los castigos empezaron a aumentar en intensidad y frecuencia. En una ocasión, Paula acusó a Sylvia de que hablaba mal de ella. Gertrude tomó a la niña, la puso en la sala, delante de todos, y comenzó a quemarle los brazos con un cigarrillo encendido. Todo se convirtió en un juego perverso, orquestado por una mujer diabólica que estaba descargando las desgracias de su vida en una niña indefensa. El abuso continuó, interrumpido solamente cuando los de afuera entraban en la casa.

Un día, el reverendo Roy Julian pasó a saludar. Se fue bastante preocupado por Gertrude, pues en su condición de enferma era difícil soportar tal contingente de niños. La señora Saunder, enfermera de salud pública, hizo una llamada. Gertrude explicó que una de las niñas a su cuidado, Sylvia Likens, era una prostituta y estaba corrompiendo a sus hijos. La señora Saunders se compadeció, pero nunca regresó. Gertrude decidió que Sylvia no estaba a la altura para dormir arriba con el resto de la familia.
La niña fue arrojada escaleras abajo con un empujón, al sótano que se parecía a un calabozo privado. Desde ese momento, sólo la alimentaron con galletas saladas y agua. Se desnutrió y deshidrató.

Cada cierto tiempo, los chicos la sumergían en baños hirvientes. Cuando era sacada, su cuerpo estaba rojo por el calor. Una vez se desmayó y fue arrastrada fuera del agua por el cabello. Sylvia, ahora cubierta por quemaduras de cigarrillos y otras heridas causadas luego de ser lanzada por el aire y arrastrada por el piso de cemento, recibió el tratamiento de Paula: le pasó sal por las heridas.





En varias ocasiones, ataban a Sylvia Likens a una viga de madera que había en el sótano, después de una gran cantidad de golpes que le propinaban ambos. En una ocasión, Richard Hobbs acogotó a Sylvia durante tanto tiempo que todo el mundo pensó que se había muerto.

Durante ese largo período, la señora Baniszewski contó por todo el vecindario que Sylvia era una prostituta, lo que causó que los vecinos no la miraran con buenos ojos. Luego obligó a la niña a escribir varias cartas donde detallaba escabrosos asuntos sexuales y confesaba que era una prostituta. Gertrude dijo además que Sylvia no había hecho más que causar problemas desde que llegó a su casa y que era una muchacha inmanejable, y que justamente por eso la había enviado al Reformatorio de Indiana.
Los vecinos y vecinas que vivían a lado de la casa de la señora Baniszewski oían gritos, lamentos, gemidos y golpes, pero no hicieron nada al respecto porque pensaron que era mejor no meterse en problemas.

El espíritu de Sylvia terminó por romperse y dejó de pelear por su vida. Fue el día en que Gertrude le ordenó a Jenny que cacheteara continuamente la cara de su hermana hasta que se pusiera totalmente roja. Luego del incidente, Sylvia ya no se resistió al abuso. Gertrude le arrancó la blusa y los pantalones cortos para dejarla totalmente desnuda; así permaneció de allí en adelante.

Silvia Likens después de ser torturada

Atada en el sótano, tiritaba de frío y sufría hambre y sed, además del abuso de todos los que deseaban solazarse en su dolor. Muchos niños y adolescentes convirtieron en rutina su viaje vespertino al sótano para golpearla, quemarla, tirarla al piso y patearla entre varios, morderla, besarla y abusarla sexualmente. Otros iban a presenciar las vejaciones y a burlarse. Llevaban a sus novias e invitaban a otros amigos. Frecuentemente, estos otros invitados también decidían participar en los tormentos a la niña.

Gertrude llegó en una ocasión a obligar a Sylvia a que se introdujera por la vagina una botella de cristal de Coca Cola, ante la mirada lasciva y divertida de sus hijos y sus amigos. La botella se rompió estando dentro de la niña y le desgarró las paredes vaginales. Todos celebraron el hecho con risas y aplausos mientras Gertrude fumaba un cigarrillo tras otro.

Gertrude se cansó de la tarea, pero Hobbs se hizo cargo del trabajo y lo completó. Esa tarde, Coy Hubbard pasó por la casa. Golpeó a Sylvia en la cabeza con un palo de escoba, dejándola inconsciente.

A la mañana siguiente, Sylvia estaba incoherente y hablaba sobre irse con sus padres y alcanzarlos en la feria donde se encontraban. Tenía moretones por todo el cuerpo, hedía a causa de la falta de aseo y sus cicatrices de quemaduras resaltaban por todas partes de su piel. Gertrude decidió que debía mojarla con la manguera. Una manguera de jardín fue llevada hasta el sótano. Todo el mundo se rió mientras el agua salpicaba sobre el demacrado cuerpo de Sylvia. En un momento, ella ya no se movió. Sylvia Linkens estaba muerta.

Richard Hobbs llamó a la policía con la vaga noción de que ellos le aplicarían respiración boca a boca para resucitarla y todo estaría bien. Al ver el cuerpo, los oficiales y médicos declararon que el de Sylvia Likens era el peor caso de abuso físico que habían investigado en la historia del estado de Indiana.

Sylvia Likens murió por hemorragia cerebral, shock y desnutrición.

En honor a Sylvia hay un pequeño monumento con su foto colocado por orden del Departamento de Policía de Indianápolis.

Los juicios fueron una sucesión de testimonios autoinculpatorios. Todos los adolescentes y niños aceptaron su culpabilidad y detallaron ante el horrorizado jurado los castigos a que habían sometido a la pequeña. Solamente Gertrude intentó zafarse de todo y lanzar la culpa sobre sus hijos y sobre los demás chicos. Declaró que ella no había sabido nada de lo que ocurría en su sótano, pero todos los demás dieron la misma versión: ella alentaba la tortura y participaba en ella. Jenny, la hermana de Sylvia, declaró lo mismo.

La mayoría de las personas que fueron invitadas a ver como torturaban a Sylvia, terminaban maltratandola también, la humillaron y violaron, y ellos parecían deleitarse con todos esos gritos de dolor y querían también maltratarla, en el momento del juicio, el fiscal les pregunto el porqué de su actitud, por qué maltrataban también a Likens, por qué no hicieron nada para ayudarla, todos contestaron que no sabían, ninguno de ellos supo justificar su actitud.

Gertrude Baniszewski fue hallada culpable de asesinato en primer grado y sentenciada a cadena perpetua. Se le recluyó en la Prisión de Mujeres de Indiana. Obtuvo su libertad condicional el 4 de diciembre de 1985, luego de estar veinte años en prisión. Poco antes de morir en 1990, Gertrude Baniszewski aceptó finalmente su culpabilidad, responsabilizando a sus problemas personales y a una serie de medicamentos que ingería.

Paula Baniszewski fue hallada culpable de asesinato en segundo grado y sentenciada a cadena perpetua. Obtuvo su libertad condicional el 23 de febrero de 1973, luego de servir siete años en prisión. Tuvo una hija en ese mismo año y la llamó Gertrude.

Coy Hubbard fue hallado culpable por homicidio impremeditado y sentenciado a 21 años de prisión. Se convirtió en un delincuente y volvió a la cárcel con frecuencia.

Richard Hobbs fue hallado culpable por homicidio involuntario y sentenciado a 21 años de prisión. Murió a los 20 años de cáncer de pulmón.

John Baniszewski Jr., pese a tener trece años de edad, fue sentenciado a cumplir 21 años de cárcel; fue el preso más joven del reformatorio de la historia de ese estado. Tras cumplir su condena, se convirtió en pastor laico, para contar su historia.

Stephanie Baniszewski fue hallada culpable por cómplice y fue sentenciada a cumplir 12 meses en prisión. Ella junto con Coy Hubbard arrojaron a Sylvia por las escaleras del sótano, lo que le produjo una hemorragia cerebral.

Gertrude Baniszewski, a su derecha Richard Hobbs durante el juicio.


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Figuras de Nazca en Perú

Todo comenzó en 1927 cuando un famoso arqueólogo llamado Mejia Xespe, fue informado sobre la presencia de unos misteriosos jeroglíficos o líneas trazadas sobre el suelo de la costa Peruana. A pesar de lo interesante que era el tema, no se le dedicó mayor atención que el de clasificar el descubrimiento para su posterior estudio. Pero fue ese mismo año, que llegó a Perú otro investigador, el doctor Paul Kosok, quien se mostró muy atraído por estas expresiones precolombinas, cuando en uno de sus primeros recorridos por el sur del país, al detenerse en lo alto de una meseta, pudo observar extensas líneas multiformes en ambos lados de la carretera, cerca de las montañas.

Grande fue su asombro cuando Kosok, el mismo día del descubrimiento, al proyectar los trazos en su tablero de aquellos supuestos caminos, pudo ver que uno de los dibujos adquiría la forma inconfundible de un pájaro en pleno vuelo. 

Mapa de la ubicación de las figuras de nazca

Kosok entendió que se hallaba silenciosamente esparcido en estos dibujos lo que podía constituir el Libro de Astronomía más Grande del Mundo. Estas misteriosas líneas, se extienden en un perímetro de 50 kilómetros de longitud y 15 kilómetros de ancho, y en este citado perímetro, están comprendidas cuatro pampas: Palpa, Ingeni, Nazca y Socos, localizadas entre los kilómetros 419 y 465 de la carretera Panamericana Sur. El suelo de aquella región, que además es una de las más secas y desérticas del mundo, es de color marrón, pero bajo esta primera capa se esconde otra de color amarillo, así que cuando se camina por aquellos lugares una pisada deja una extraña y duradera mancha blanca que no deja de ser misteriosamente inquietante.

En 1946, Kosok regresó a su país, no sin antes sugerir a María Reiche, que le había asistido en las investigaciones, continuar con el estudio de los dibujos que él había empezado a descifrar. María dedicaría su vida a esa labor.

Se cree que estas líneas son para un supuesto aeropuerto.

Según M. Reiche suman más de treinta los geoglifos hasta hoy encontrados en las Pampas de Nazca. Se trata de animales marinos y terrestres, figuras geométricas y humanas.

Entre los geoglifos de mayor tamaño están un pájaro de casi 300 m, un lagarto de 180 m, un pelícano de 135 m, un cóndor de 135 m, un mono de 135 m y una araña de 42 metros. Estas dimensiones son motivo de admiración. Reiche comenta que hay un ave tan grande que uno puede colocarse en la punta de una de sus alas y no se puede ver ni la cabeza, ni la otra ala, sólo es posible percibir unas pocas líneas sobre el suelo, se tendría que sobrevolar el área para poder apreciarla en su conjunto. Por el contrario, la figura más pequeña encontrada hasta el momento es un espiral que tiene un diámetro de 3 metros.

Entre los diseños de los animales que se perciben en Nazca figuran: una ballena, un perro con patas y cola largas, dos llamas, diversas aves como la garza, la grulla, el pelícano, la gaviota, el colibrí y el loro. En la categoría de reptiles, un lagarto, que fue cortado al construirse la Panamericana Sur, una iguana y una serpiente. Por otro lado se encuentran las imponentes figuras del mono, la araña y el caracol, entre otros.

El mono se asemeja a la la ubicación de las estrellas de las pléyades

Han surgido multitud de conjeturas. Muchas razonadas antropológica e históricamente hablando, otras bordeando la ficción como la de Von Daniken, quien en su libro La respuesta de los Dioses, llega a afirmar que se podía tratar de señales y pistas de aterrizaje para naves extraterrestres.

Lo que sí es cierto, es que muchos siglos antes del surgimiento del Imperio Inca, se construyeron y realizaron las misteriosas líneas de Nazca.

Figura de la Araña

Las atrevidas teorías de Von Daniken, han dado pie a otras derivadas de la inicial, ya que algunos estudiosos han creído ver la figura de un hombre volando.

Se habla de unos misteriosos y diabólicos hombres lechuza, enigmáticas leyendas populares, que en este aspecto, se tienen pruebas palpables debido a la cerámica Nazca. Pero M. Reiche, las define como, el extraño testimonio y legado de las antiguas culturas Peruanas. Las líneas de las Pampas de Nazca, son nada menos que una historia documental de la ciencia y de los hombres de ciencia del Perú prehispánico.

Figura del colibrí

En ella se encuentra registrada una tradición científica en donde los antiguos Peruanos desarrollaron un abecedario, para anotar los más importantes acontecimientos astronómicos de aquellos días. Las Pampas de Nazca son las páginas de un libro escrito con este extraño alfabeto. Las líneas de Nazca son el testimonio gráfico de la forma como aquellos seres superiores dominaron la relación entre los fenómenos celestes y nuestro planeta.

Lo que sí se sabe es que los antiguos Nazcas realizaban extrañas y enigmáticas ceremonias mágico religiosas en diversas épocas del año. Y que se tiene también que asumir que los Nazcas estudiaban el cosmos, desde aquellos parajes y lograron una maestría en establecer la relación cósmica, entre los fenómenos celestes y el planeta tierra.

Figura del Pelícano


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Cuento de Terror: Los Nahuales



 Esto le pasó a mi primo hace poco. Él vive en un pueblo tan tradicionalista y viejo que las historias de aparecidos y brujería son de casi todos los días, él no creía en esas cosas hasta que lo vivió en carne propia.


 Dice que en su casa no se explicaban por qué, pero que todas las mañanas encontraban la cocina revuelta, como si hubiera entrado un animal, todos los trastos tirados, la harina, el azúcar; es que ellos compran siempre bultos de harina y azúcar y manteca porque hacen pan.



El patio que tienen es muy grande y la cocina está un poco alejada de la casa. Por más que se atrancaba la puerta, parecía que un animal o alguien entraba a tirar todo, mi tía cansada de esa situación, decidió espiar a ver lo que era. Pasaron 4 noches y nada, la quinta noche se levantó al escuchar mucho ruido en la cocina, levantó a mi primo y sigilosamente se asomó, cuál fue su impresión al ver por la ventana a un enorme cerdo negro y repulsivo, tirando las cosas, husmando en las cacerolas, los trastos...


Lo que más le sorprendió es que la puerta estaba bien atrancada y no había agujero por el que semejante animalón pudiera meterse , y como se las sabe de todas todas, le dijo a mi primo que trajera un lazo y que se "orinara en él". Mi primo trajo el lazo y le dijo que para qué se lo iba a orinar y mi tía que lo regañó y lo hizo orinarse en el lazo. Mi tía tomó el lazo y entró, el animal se le aventó agresivo queriéndola morder, y en una de esas mi tía que lo laza..., en serio que el animal tenía una fuerza descomunal que hasta mi primo la tuvo que ayudar.

Lo amarraron en un árbor en medio del patio y dijo, si en verdad no es nada malo, mañana mismo lo echo en la cazuela, canijo animal. No lo van a creer, pero a la mañana siguiente, lo que mi primo vió no lo podía creer: el cerdo ahora era humano, era una anciana vecina de ellos, doña Teresita; estaba completamente desnuda.


Mi tía dijo que se había rumoreado que era nahual , pero no lo creía, le reprochó, "¿por qué me hace eso doña Tere?, yo no le he hecho nada malo para que me perjudique así"; la anciana le pidió mil disculpas diciendo que era la costumbre y que no sabía que era su casa, pero que la dejara ir, que no la molestaría más.

Mi tía, como se pasa de buena, le dió con qué vestirse y la dejó ir, diciéndole que si lo volvía a hacer que no dudaría en matarla ahí mismo. Mi primo desde ahí quedó pasmado e investigó lo que era un nahual, según dice es un brujo malo que pacta con Satanás y tiene la facilidad de cambiar su cuerpo a la de un animal grande , cerdos, perros, coyotes, etc. para hacer daño a las casas o para asesinar a sus enemigos.
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El Pozo de las Cadenas

Cuentan en Tecate, un pueblo ubicado al final de la Rumorosa, que en tiempos de la revolución, allá por 1910, vivía un matrimonio sin hijos, personas pacíficas y trabajadoras. El señor cultivaba sus tierras, mientras su esposa se hacía cargo de la casa. En ese entonces no había mucha gente en los alrededores y los caminos eran sólo brechas secas que levantaban unas tolvaneras que dejaban ciego a cualquiera.



Cierto día, unos hombres tenían mucha sed porque llevaban horas caminando bajo el sol que, antes como ahora, quemaba durísimo. Al ver al señor que trabajaba en su parcela, se acercaron.

— ¡buenas tardes! —saludaron.

— ¡buenas tardes! —Contestó el señor, dejando su labor y echándose aire con el sombrero—. ¿Qué les trae por acá?

—Las ganas de encontrar buena fortuna —respondió uno de los hombres.

—Vamos para Tijuana, ya atravesamos la rumorosa —dijo el otro.

—pues todavía les queda mucho camino.

—tenemos sed, ¿no tendrá un poco de agua que nos regale? —preguntó uno de los extraños.

— ¡qué caray!, me acabo de tomar el último trago —respondió el campesino— pero si no tienen prisa, mi casa está cerca y tengo un pozo.

—No, no tenemos prisa, vamos —dijeron los hombres.

El señor se apresuró a levantar sus aparejos; estaba contento porque, como era raro que alguien pasara por el lugar, la visita de gente era una novedad y se aprovechaba para saber cosas de lejos. Así que sin desconfiar, llevó a los hombres hasta su casa; al llegar les presentó a su esposa y éstos saludaron quitándose el sombrero.





Los hombres bebieron toda el agua que pudieron, comieron como si llevaran días sin probar alimento y platicaron largo rato. La tarde iba cayendo, los coyotes comenzaban a aullar, mientras la luna dejaba ver sus primeros rayos. Los hombres no dieron muestras de marcharse, se veía que estaban a gusto. Entonces el señor y su esposa, les prepararon un catre con ramas de cachanilla donde dormir. Muy avanzada la noche, un grito se escuchó haciendo eco a lo lejos...











 








Nadie sabe qué ocurrió, pero cuentan que los extraños se pusieron de acuerdo para robarle al señor lo poco que tenía, y como se resistiera lo amarraron con unas cadenas y lo echaron al pozo. La luna fue la única testigo de aquel suceso; de su esposa, así como de los hombres, no volvió a saberse nada.

Desde entonces, hay noches en que en el pozo se oye mucho ruido. Quien lo ha oído, dice que el muerto logra salir y arrastra sus cadenas mientras llora entristecido; dicen que vaga en busca de su esposa desaparecida y de los desalmados que lo mataron. La gente que pasa por ahí muy de mañana comenta que se pueden ver claramente, alrededor del pozo, las huellas de unos pies encadenados.
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El Extraordinario Caso del Niño que Muere y Vuelve a la Vida

En Honduras, en el barrio Salitre municipio El Negrito Yoro, se dió a conocer el caso de un menor de 19 meses  que se ha declarado que falleció por lo menos cuatro veces. Según los familiares, el menor al principio comenzó con un cuadro de fiebre alta y diarrea por lo cual fue atendido en el centro de salud de la localidad, sin embargo falleció cinco días después.

Durante el camino al entierro, una de sus tías escuchó ruidos provenientes del pequeño ataúd, para asombro de todos el menor presentaba signos vitales. A consecuencia de este suceso, acudieron a diferentes hospitales donde terminaban declarándolo muerto y posteriormente presentaba signos vitales.



El párroco local sugirió a la familia que el afectado podría sufrir de catalepsia, que es un trastorno nervioso repentino que se caracteriza por la inmovilidad y rigidez del cuerpo y la pérdida de la sensibilidad y de la capacidad de contraer los músculos voluntariamente, lo cual aparenta que ha fallecido la persona que lo padece.

Los padres del menor, estaban muy angustiados por lo que en vez de tenerlo en un ataúd, lo mantenían en cama, "por si revivía". Esto se debe a que cada que el menor fallecía, no presentaba signos de descomposición y temían que pudieran enterrarlo vivo.

El menor presentaba marcas en su cuerpo, por lo que algunas personas comentaban que eran marcas divinas y otras personas decían que eran marcas de descomposición. Aún así fue llamado como el niño milagro.

Esta historia sucedió en 5 días.Se asegura que fueron en cuatro ocasiones en las que el menor falleció y revivió, incluso se habla de una quinta ocasión, sin embargo esta última no puede asegurarse. Lamentablemente para la familia la última vez que sucedió esto, el menor comenzó a presentar signos de descomposición. El mal olor fue lo que los convenció que la ultima vez no reviviría. por lo que decidieron darle sepultura.


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La Triste Parábola de Joyce Vincent


Un día de noviembre (o quizás de diciembre) del 2003, Joyce Vincent, señora inglesa de 40 años, regresó de hacer compras al pequeño apartamento de Londres que le había concedido un programa oficial en su calidad de víctima de la violencia doméstica. Encendió el televisor (o quizás nunca lo apagaba), enchufó la calefacción (o quizás ya estaba conectada) y, cuando se disponía a quitarse el abrigo (o quizás a lavar los platos con restos de comida), cayó al suelo víctima de un infarto (o quizás de algún aneurisma cerebral).

Se ignora durante cuánto tiempo agonizó (quizás, para su fortuna, murió instantáneamente) y no se sabrá nunca con exactitud cómo fueron sus últimas horas, porque el cadáver de Joyce Vincent solo fue encontrado en enero de este año, cuando la empresa de arrendamientos forzó la puerta de la vivienda de esta mujer que completaba ya más de dos años de atrasos en el pago del alquiler. Allí estaban sus restos en el suelo, polvo y huesos, mientras el televisor seguía encendido, los platos sucios y la calefacción a todo dar. 


 Joyce Vincent murió sola en un edificio de 200 viviendas, instalado en el corazón de una ciudad de 7 y medio millones de habitantes. Nadie se interesó por ella, por su silencio, por su súbita ausencia. Había comprado regalos de aguinaldos. ¿Para quién, que nunca la buscó? Tenía hermanas. ¿Dónde estuvieron durante estos dos años? Tuvo un marido que la trataba mal. ¿Ni siquiera él quiso conocer su paradero? La rodeaban varios vecinos. ¿Jamás se preguntaron por qué había desaparecido? La agencia gubernamental que pagaba parte del apartamento, las empresas de luz, teléfono, agua, gas, ¿no se extrañaron de que durante dos años dejara de pagarles esta inquilina? 


Terrible parábola la de Joyce Vincent, que muestra el egoísmo de la sociedad contemporánea. El concepto original de la ciudad la polis partía de la idea de la ayuda mutua entre los habitantes. Pero las cosmópolis modernas no son más que una suma de individuos, un cementerio de vivos, donde se disuelven los valores de familia, de amistad, de vecindad. El imperio de la competencia económica, el lucro y el triunfo a toda costa aplastan toda solidaridad. La soledad escribía hace 120 años el célebre abate parisino Joseph Roux vivifica, pero el aislamiento mata.




La muerte de Joyce Vincent fue, en el fondo, producto de ese aislamiento, que convierte al prójimo en extraño y fija una nueva ley de la selva: que cada quien se salve como pueda. El proceso jurídico por el fallecimiento de Joyce Vincent, donde acaba de surgir la noticia de su triste post mórtem, diagnosticó causas naturales en el deceso y declaró que no hay incriminados. La verdadera sentencia dice que todos fuimos culpables y que cada día, a su manera, Joyce Vincent muere miles de veces.


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La Leyenda de la Planchada


De esta leyenda hay muchas versiones, pero la más sonada ocurrió en el Hospital Juárez, fundado en 1857, y ubicado desde entonces en el cruce de las calles José María y Fray Servando, colonia Centro. Se dice que en ese lugar trabajó una atractiva mujer llamada Eulalia, cabello rubio y ojos claros, pero lo más característico de ella era su uniforme bien planchado y limpio.



La planchada

Cuentan que además de ser muy bella, también estaba muy comprometida, en todo momento mostraba amabilidad, tanto con el personal como con los pacientes, y así siguió, hasta que una mañana llegó al hospital un joven médico de nombre Joaquín, que, según se dice, era un hombre guapo, alto e inteligente.

Pero en aquella ocasión Eulalia no tuvo el gusto de hablar con él, ya que se encontraba atendiendo a uno de sus pacientes, tiempo después supo por voz de otros que el nuevo doctor era arrogante y grosero, por lo que no le interesó tener trato con él.


Un día le pidieron que ayudara al doctor Joaquín a extraer una bala de un paciente, en ese momento surgió el flechazo, varias veces le advirtieron a Eulalia que ese hombre no era buena persona y que además tenía amoríos con otras enfermeras, pero ella no hizo caso y en pocos días se hicieron novios.


Fachada Hospital Juárez

Al paso de un año, él le propuso matrimonio, situación que llenó de alegría a la enamorada enfermera, sin embargo tenían que esperar un poco para la boda, ya que el doctor Joaquín tenía que viajar durante 15 días a un seminario. Antes del viaje, él le pidió que le planchara un traje y que en la tarde pasaría por él, cuando el médico pasó a recoger el tacuche, se despidió, no sin antes prometer amor eterno.



Así pasaron varios días, ella atendiendo a los enfermos con la devoción que la caracterizaba. En una ocasión se encontraba en uno de los pasillos del hospital cuando una mano en la espalda la sorprendió, era un joven enfermero que se acercó a ella, para invitarla a una fiesta y de paso le confesó su amor, ofendida respondió que no, y le recordó que ella sostenía una relación con el doctor Joaquín.

Pero en aquella ocasión Eulalia no tuvo el gusto de hablar con él, ya que se encontraba atendiendo a uno de sus pacientes, tiempo después supo por voz de otros que el nuevo doctor era arrogante y grosero, por lo que no le interesó tener trato con él.

A partir de ese momento la vida de Eulalia cambiaría, ya que se enteró por boca de ese joven que su enamorado se encontraba de luna de miel y que además había renunciado al hospital. Con la esperanza de que aquello fuera mentira, corrió al registro para averiguar si la noticia era cierta, y efectivamente, él había renunciado.
 
A raíz de ello, la enfermera impecable y amable se fue, se volvió una mujer amargada y que además dejó de realizar su trabajo con el mismo entusiasmo. Dejó de preocuparse por su aseo personal, además de que también descuidó a sus pacientes, maltratándolos y causando la muerte de muchos al no medicarlos correctamente.



Corrieron los años y ella cayó enferma, formando parte de los pacientes del Hospital Juárez. Se cuenta que ella se arrepintió de causar tanto sufrimiento a los internos y hasta antes de morir lo hizo saber. Desde el día de su muerte se dice que ronda el alma en pena de la enfermera por el hospital para pagar su culpa y hay quienes aseguran haberla visto con su uniforme bien planchado y limpio.
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Cuento de Terror: Le Casa de la Tía Toña en Chapultepec

En la Barranca El Castillo, en la tercera sección del Bosque de Chapultepec, muy cerca del Panteón de Dolores, hay una casa que es uno de los principales atractivos de los amantes de sucesos paranormales. Si te adentras en el bosque con dirección a la casa, escucharás risas de niños, lamentos de mujer y quizás podrás observar algunas sombras antropomorfas paseándose entre los árboles.


Para entrar a la casa, se debe cruzar un puente arruinado y viejo, al caminar sobre él se escucha la madera crujir; la casa siempre está rodeada de una espesa niebla, sin importar las condiciones del clima, y si divisas hacia la casa, podrás ver el rostro de una anciana mal encarada asomándose por una de las ventanas. 

 La Tía Toña odia que la gente se acerque a su propiedad, y se piensa que eso provoca un gran número de accidentes mortales, como el que ocurrió el pasado 7 de marzo del 2008, cuando veinte estudiantes cayeron a una de las barrancas que rodea la casona embrujada. 

Se dice que en esta lujosa casa vivió una solitaria mujer de avanzada edad, suplía sus necesidades de compañía ayudando a los demás, les daba comida, cobijo y techo a los niños más pobres. Sin embargo, estos niños de la calle no tenían buenos modales, y comenzaron a fastidiar a esta pobre mujer.



Un día, la conducta de los jóvenes colmó la paciencia de la anciana, y en un arrebato de ira, la mujer los asesinó a todos. La tía Toña se deshizo de la evidencia llevando los cuerpos de los infantes por la barranca y aventó los cuerpos al río. Más tarde los sentimientos de culpa provocaron que la anciana se suicidara en su recámara. 

Aunque nadie sabe a ciencia cierta cómo murió, algunos dicen que el cuerpo sigue en la habitación principal de la mansión y otros dicen que los espíritus de los niños continúan atormentando a esta mujer. 


Son muchos quienes aseguran ver su silueta en las ventanas de aquella gran casa, asegurando que simplemente al pasar cerca se siente una enorme presión sobre los hombros, acompañada de una fuerte sensación de ser visto fijamente. 

 En ciertas ocasiones se han podido escuchar muchos gritos en los alrededores, atribuyéndolos a aquellos niños asesinados en ese terrible día en que la “Tía Toña” les arrebató hasta el último aliento a golpes.
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