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El Monstruo de Flatwoods

El día 12 de septiembre se cumplirán 54 años de uno de los avistamientos más curiosos de la historia ufológica, no solamente por lo extraño de la visión en sí si no por la absurda explicación que se le trató de dar. Reconocer que no se sabe qué es tal cosa, es un acto más inteligente que dar explicaciones inviables.

Como indicaba antes, sucedió un 12 de septiembre, en el año 1952. En el pueblecito norteamericano de Flatwoods, en el estado de West Virginia. Alrededor de las 19.15 horas un grupo de chicos que jugaban al rugby vieron caer una luz en las cercanías de una granja, que identificaron como un meteorito. Impresionados por el espectáculo, la pelota ovalada dejó de tener interés para ellos y decidieron inspeccionar el lugar en el que habría caído la supuesta roca. Antes de llegar al lugar le contaron la visión a una mujer llamada Katheleen May, quien acompañó hasta el lugar donde habría caído el supuesto meteorito a Gene Lemon (de diecisiete años, miembro de la Guardia Nacional), Tommy Hyer, Ronnie Shaver, Neil Hunley, los hijos de ella Freddie y Eddie May y el perro de Lemon.

Antes de que vieran aquello que les cambió la vida para siempre a ellos y al pueblo entero, observaron una luz rojiza intermitente. Poco después el perro que iba con ellos, instintivamente huyó del lugar, inquietando más aún si cabe al grupo.



Entonces sucedió. El muchacho de diecisiete años que pertenecía a la Guardia Nacional se percató de la existencia de un par de luces brillantes que por su altura pensó que pertenecerían a algún animal subido a un árbol. Al enfocar al supuesto animal con la linterna, se quedaron estupefactos. ¿Cómo se sentirían ustedes si al enfocar con la linterna a un punto de la oscuridad descubren que se hallan a pocos metros de un ser gigantesco de entre tres y cuatro metros? Según relataron los testigos más adelante, tenía los ojos naranja verdoso, la cabeza redonda y de un color rojo intenso coronada por una especie de capucha terminada en punta. Sólo la mujer se percató del atuendo del gigante, algo así como una túnica oscura terminada en falda.



El enorme ser desprendía un nauseabundo olor a azufre (muy común en los avistamientos ovni de todos los tiempos, como veremos a continuación). Parecía flotar sobre el suelo e intentó acercarse a los presentes emitiendo un silbido, lo que provocó la huida en estampida del grupo.



Aparte de el olor, otras características muy comunes en los encuentros cercanos también se dieron entre los testigos como consecuencias físicas (vómitos, molestias en la garganta…) y también aseguraron que mientras observaban al gigante había alrededor algo así como niebla.



Al volver al pueblo y relatar lo acontecido a sus vecinos, algunos de ellos decidieron volver al lugar de los hechos guiados por Lemon y armados con escopetas. También les acompañaba un reportero, A. Lee Stewart de The Braxton Democrat. Al llegar al lugar, ya no quedaba nada, excepto el olor nauseabundo.

¿Creen en las casualidades?. ¿Incluso si se repiten en varios aspectos a lo largo de la historia ufológica?

Un ser muy similar al que asustó a la mujer y al grupo de chicos hizo acto de presencia varias veces más en septiembre de 1952 y también en West Virginia.

Charleston, Frametown, Sutton, Weston…



Los lectores habituales de libros dedicados al tema ovni sabrán bien que el hedor a azufre es muy común en estos casos, es más, en tiempos más remotos, muy anteriores a 1947 (año de la era moderna de los OVNIs) otros seres que aparecieron a nuestros antepasados, con otras apariencias, dejaban ese olor. Culturas menos avanzadas tecnológicamente que la nuestra, en la que no existía el concepto de platillo “extraterrestre”, pero si el concepto de diablo, duende, etc… seres que hacían acto de presencia e impregnaban el ambiente con tal pestilencia. Es más, en la denominada era moderna de los OVNIs (después de 1947), lejos de desaparecer con el cambio de mentalidad y cultura a lo largo de los tiempos, se han seguido repitiendo estas características durante las observaciones. Para muestra un botón:

El 29 de agosto de 1967 en el pueblecito francés de Cussac aparecen ante unos niños unos seres volando alrededor de lo que parecía una esfera. Impregnaron el ambiente con un olor similar al azufre.

No tardaron en acusar al grupo de testigos de inventarse esta historia para hacerse famosos y sacar dinero, pero nunca fue cierto, sus vidas transcurrieron con total normalidad tras el suceso.



Más ridículo fue intentar explicar la visión achacándolo a que los testigos confundieron una lechuza blanca del tipo Tyto Alba con un ser enorme de alrededor de cuatro metros de alto con túnica oscura y la cabeza roja.

Numerosos reporteros, investigadores ufológicos, la Fuerza Aérea Norteamericana… intentaron investigar el asunto y convirtieron este hecho en algo muy popular. Aunque aquí en España y en general fuera de América no es un caso muy célebre, dentro de aquel país aún hoy se venden muñecos que recuerdan el terrorífico suceso, como existen también (salvando las distancias) figuritas de personajes célebres que existieron en el pasado. En el año 2002 se celebró un festival de tres días en el pueblo rememorando algo excepcional que les sucedió allí.



La vida de este pueblecito cambió para siempre después de esto. Aún hoy recuerdan éste hecho al visitante con éste cartel de bienvenida:

“Welcome to Flatwoods. Home of the green monster”. Bienvenido a Flatwoods. Hogar del monstruo verde (aunque no era verde, así es como se suele llamar a los seres supuestamente extraterrestres).

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