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La Leyenda Del Boitatá



El Boitatá es una leyenda muy conocida en algunas regiones de Brasil. Su origen es de la mitología Tupí-Guaraní, y está representada por una enorme serpiente de fuego que sobrevuela las selvas protegiendo la vida que existe por allí. Su propio nombre, en Tupí, representa "serpiente de fuego".






Cuenta que en un tiempo la selva estuvo acompañada de oscuridad e inundaciones que nunca acababan, entonces los animales fueron a alojarse hacia los terrenos altos. El Boitatá, una serpiente que vivía en una oscura cueva, era el único animal capaz de ver a oscuras, así que saca ventaja de la situación y decide comer la parte que más le encantaba, los ojos. 

En la lengua de los indios, Boitatá quiere decir cobra de fuego. Ella es una serpiente enorme que vive en una cueva muy oscura en medio del bosque.

Su piel es transparente y su cuerpo es todo iluminado por dentro, porque la Boitatá sólo se alimenta de los ojos de animales.

La Boitatá duerme mucho y de tanto vivir en la oscuridad sus ojos crecieron y quedaron grandes como dos faros.

Cuando no encuentra ojos para comer, la serpiente sale de la gruta y va hasta las plantas incendiando todo lo que ve, hasta encontrar un par de ojos brillantes para satisfacer su apetito.

Después de haber comido tantos ojos la luz de estos hacen en la serpiente que sus ojos se vuelvan brillantes como dos soles, su cuerpo alargado comienza arder en llamas, en ese instante el poder escapa dejando al Boitatá débil y este muere.

Ahora esta serpiente aparece como un haz de fuego volando sobre el cielo de la selva, se dice que aquel que se encuentre con el boitata, podría quedar ciego, morir o inclusive quedarse loco. Con el fin de que esto no suceda a quien se cruce con el boitatá, afirman que lo mejor es quedarse quieto, sin respirar y con los ojos bien cerrados hasta sentir que la serpiente se haya ido.


Se dice que el Boitatá puede cambiar su forma para engañar las amenazas, y atacar a todos aquellos que quieran hacer algún mal a su bosque. Con el tiempo, la leyenda se adaptó a los miedos locales en relación a la mata: cazadores, cortadores de madera y, más recientemente, aquellos que hacen quemas forestales son los principales enemigos de la gran serpiente de fuego.

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